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¿Qué dice la Biblia acerca de la depresión? ¿Cómo puede un cristiano vencer la depresión?

La depresión es un padecimiento que se ha propagado grandemente afectando a millones de personas, tanto a cristianos como a no cristianos. Quienes sufren de depresión pueden experimentar intensos sentimientos de tristeza, ira, desesperanza, fatiga y una variedad de otros síntomas. Pueden empezar a sentirse inútiles y aún pensar en el suicidio, perdiendo interés en cosas y personas con las que antes disfrutaban. Con frecuencia la depresión es disparada por las circunstancias de la vida, tales como la pérdida del trabajo, la muerte de un ser querido, el divorcio o problemas psicológicos como el abuso o la baja autoestima. En el Salmo 38:6-8: Podemos ver el estado de depresión del Salmista.

Todos nos sentimos tristes de vez en cuando, pero la depresión clínica es un trastorno debilitante y continuo que interfiere con las actividades cotidianas de la persona. Aunque no todos los expertos concuerdan en lo que es una tristeza normal y lo que es un trastorno, la verdad es que algunas personas experimentan emociones extremadamente negativas, acompañadas a veces de sentimientos de inutilidad y de culpa desmedida


La depresión clínica es una condición física que debe ser diagnosticada por un médico especialista. No es causada por circunstancias desafortunadas de la vida, ni los síntomas pueden ser aliviados por voluntad propia. La depresión
no siempre es causada por el pecado. En ocasiones la depresión puede ser un desorden que necesita ser tratado con medicamentos y/o consejería. Desde luego, Dios es capaz de curar cualquier enfermedad o desorden; sin embargo, en algunos casos, el consultar a un doctor por una depresión, no es diferente al acudir a un médico por una herida. Lucas 5:31 indica que los enfermos necesitan ir al médico. Así que si usted padece un trastorno psicológico debilitante como la depresión, no hay nada de malo en que busque atención médica.

Lo Que Dice La Biblia

Algunos siervos de Dios tuvieron emociones negativas. Por ejemplo, Ana se sintió “amargada de alma”, expresión que también se ha traducido por “muy angustiada” (1 Samuel 1:10). Y en cierta ocasión, el profeta Elías se angustió tanto que le pidió a Dios que le quitara la vida (1 Reyes 19:4).

Los cristianos del siglo primero recibieron la exhortación de “hablar confortadoramente a las almas abatidas” (1 Tesalonicenses 5:14). La expresión “almas abatidas” puede referirse a “aquellos que pasan por períodos de agobio debido a los problemas de la vida”. Está claro que hasta algunos siervos fieles de Dios llegaron a sentirse deprimidos.

 Para aliviar su ansiedad hay algunas cosas que pueden hacer quienes sufren de depresión. Deben asegurarse de estar firmes en la Palabra, aún cuando no sientan deseos de hacerlo. Las emociones pueden confundirnos, pero la Palabra de Dios permanece firme e inmutable. Debemos mantener firme también nuestra fe en Dios, y acercarnos aún más a Él cuando pasamos por tribulaciones y tentaciones. La Biblia nos dice que Dios nunca permitirá en nuestras vidas, aquellas tentaciones que estén más allá de nuestra capacidad para manejarlas (1 Corintios 10:13). Aunque el estar deprimido no es pecado, el cristiano sí es responsable de la manera cómo responda a la aflicción, incluyendo el obtener la ayuda profesional que necesite. “Así que, ofrezcamos siempre a Dios por medio de Él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre” (Hebreos 13:15).

La Biblia también destaca el valor de la oración. Salmo 55:22 dice: “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo”. La oración no es una simple muleta psicológica. Jehová “está cerca de los que están quebrantados de corazón”, y cuando una persona le ora, realmente se está comunicando con él (Salmo 34:18).

Algo que también puede ayudarle es abrir su corazón a un buen amigo (Proverbios 17:17).

¿Nos Ayuda Dios ha sobrellevar la depresión?

“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.” (Salmo 34:18)

La Biblia nos dice que estemos llenos de gozo y alabanza (Filipenses 4:4; Romanos 15:11), Dios desea que vivamos nuestras vidas con gozo. Esto no es fácil para alguien que atraviesa por una situación depresiva, pero ésta puede mejorar a través de la oración, estudios bíblicos y su aplicación, grupos de soporte, grupos en casas, compañerismo con otros creyentes, confesión de pecados, perdón y consejería. Debemos hacer un esfuerzo consciente para no estar absortos en nosotros mismos, sino más bien dirigir nuestros esfuerzos al exterior. Los sentimientos de depresión con frecuencia pueden resolverse cuando el que sufre quita la atención de sí mismo y la pone en Cristo y los demás.

Conclusión:

Hay que reconocer que no siempre podemos controlar nuestras circunstancias y que nos van a pasar cosas malas (Eclesiastés 9:11-12). Pero sí podemos tomar medidas para que los pensamientos negativos no nos controlen.

 

 

 



 

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